Siete colores, siete energías. Cada piedra acompaña un centro distinto de tu cuerpo, ayudando a ordenar lo que sentís, lo que pensás y lo que proyectás.
Se usa cuando necesitás volver a tu eje: momentos de estrés, cambios o cuando sentís que algo no está en equilibrio. Según la creencia, los chakras son puntos de energía que, al armonizarse, permiten que todo fluya mejor.
No es solo protección: es alinearte cuando todo se desacomoda.